Ciudad Juárez, Chih., 25 de febrero de 2026.— La implementación de los llamados cajones rosas en Ciudad Juárez comenzó a generar inconformidad entre automovilistas debido a inconsistencias en su aplicación, falta de información clara y sanciones impuestas antes de que el proceso de acreditación estuviera plenamente en funcionamiento, situación que ya derivó en recursos legales para cancelar infracciones.
Durante el análisis del tema en la Comisión de Gobernación del Ayuntamiento, se expuso que las multas relacionadas con estos espacios preferenciales comenzaron a aplicarse desde enero, mientras que la expedición de marbetes inició hasta febrero, lo que provocó confusión entre conductores que desconocían los criterios oficiales para utilizar dichos cajones.
Representantes del área de Justicia Cívica informaron a regidores integrantes de la comisión que hasta el momento se han promovido al menos cinco procedimientos de impugnación contra sanciones derivadas del uso de estos espacios, principalmente por la falta de claridad en la población sobre quiénes tienen derecho a estacionarse en ellos.
El principal punto de conflicto radica en la discrepancia entre la señalización instalada en centros comerciales y los lineamientos operativos del programa. Mientras la imagen pública del cajón rosa muestra referencias relacionadas con mujeres embarazadas y personas que trasladan carriolas, los marbetes actualmente sólo están siendo otorgados a mujeres en estado de gestación, dejando fuera a otros sectores que inicialmente fueron contemplados dentro de la propuesta.
A ello se suma la coexistencia de distintos distintivos vehiculares. La Coordinación General de Seguridad Vial mantiene la entrega de marbetes azules para adultos mayores, quienes en algunos casos también pueden utilizar estos espacios preferentes, lo que incrementa la incertidumbre sobre la correcta aplicación del reglamento y genera interpretaciones distintas tanto entre conductores como entre agentes encargados de la vigilancia.
En el análisis edilicio se señaló que la reforma original buscaba beneficiar a personas con movilidad limitada, incluidas condiciones temporales y situaciones especiales como el traslado de menores en carriolas, sin embargo, actualmente ese grupo no está recibiendo acreditaciones oficiales, lo que amplía la brecha entre la intención normativa y la práctica operativa.
Ante el creciente número de inconformidades, integrantes del Cabildo propusieron convocar a una nueva mesa de trabajo con autoridades de Seguridad Vial para definir criterios uniformes, homologar la señalética y evitar sanciones indebidas. Asimismo, se planteó la necesidad de impulsar una campaña informativa dirigida a la ciudadanía para explicar alcances, derechos y obligaciones relacionadas con el uso de los cajones rosas.
Como parte del procedimiento vigente, las personas interesadas en obtener el marbete deben presentar certificado médico que acredite la condición correspondiente, además de licencia de conducir y tarjeta de circulación del vehículo.
El caso ha puesto en evidencia los retos administrativos que enfrenta la implementación de políticas de movilidad incluyente cuando la difusión pública y la operación institucional avanzan a ritmos distintos, generando confusión social y conflictos legales que ahora deberán resolverse mediante ajustes normativos y operativos.
